¿Qué es el biorritmo?
Tres ciclos: físico, emocional e intelectual.
Fases del biorritmo
En el momento del nacimiento los ciclos del ser humano
comienzan a oscilar independientemente entre sí, desde
el punto cero o nivel base y siempre hacia una fase activa
o positiva. Por lo tanto, podemos diferenciar entre dos
fases: fase activa (o positiva) y fase pasiva (o negativa).
En la fase activa los ciclos están siempre por
encima del nivel cero y ello repercutirá de una forma
positiva en las características propias de cada ciclo.
Dependiendo de qué ciclos se trate, tendremos distintos
períodos: en el ciclo físico, la fase activa se dará del
1 al 12, en el ciclo emocional será del 1 al 14 y en el
ciclo intelectual será del 1 al 16.
Así, por ejemplo, un ciclo físico positivo puede interpretarse
como un estado óptimo de vitalidad, se verán favorecidos
los esfuerzos musculares y nos encontraremos con mejores
reflejos y mayor resistencia física.
Un ciclo emocional activo se podría interpretar como
un estado de ánimo general positivo, lleno de alegría
y optimismo que nos ayuda a estimular el buen humor y
mejorar nuestra propia autoestima.
El ciclo intelectual en estado activo lo interpretaríamos
como el momento propicio para ejercer nuestra agudeza
mental, en el que se verán favorecidas aquellas actividades
como la buena comprensión, la memorización y el aprendizaje
rápido y claro.
Por el contrario, en la fase pasiva los ciclos
se encuentran por debajo del nivel cero y ello implica
un decaimiento general de los estados de cada ciclo. También
aquí, dependiendo de qué ciclos estemos hablando distinguiremos
distintos períodos de días; en el ciclo físico serán del
12 al 23, en el ciclo emocional serán del 15 al 18 y en
el ciclo intelectual serán del 16 al 33. Por ejemplo,
un ciclo físico pasivo o negativo implica una recarga
de energía, por lo que notaremos el cuerpo más cansado
de lo normal, y es una fase propicia para la relajación,
el descanso y la tranquilidad.
Un ciclo emocional negativo repercute en la persona de
tal forma que podemos sentirnos con mayor desánimo de
lo normal, con sentimientos de malhumor, irritabilidad
emocional o incluso poca habilidad creativa. Y un ciclo
intelectual pasivo podríamos interpretarlo como un período
poco creativo, apropiado para actividades monótonas y
repetitivas, en el que nos costaría concentrarnos y aguzar
el ingenio.